Un consumo moderado de chocolate reduce el riesgo de padecer dolencias como el ictus, así como la presión sanguínea.

El chocolate engancha por esa fusión de dulce y amargo y por ceder un sedimento agitado en el paladar. Una de las razones por las que suele apetecer tanto es por su contenido en endorfinas que, tal como explica el nutricionista Álex Vidal, proporciona al cerebro una impresión de relajación, de placer y de paz. «esto justifica que, en muchas ocasiones y de manera inconsciente, cuando tenemos un mal día nos apetezca, casi desesperadamente, comer chocolate», añade.

Pero además de ser un alimento que produce una sensación placentera, tiene propiedades nutricionales que quizá no conozcas.

La astronómica concentración de cacao de la variante más pura le confiere propiedades antioxidantes por la asistencia del flavonol, que previene la formación de grumos, reduce la aglomeración y la resistencia a la insulina.

Otro de los beneficios atribuidos al chocolate es que mejora el beneficio intelectual, incluida la memoria. Tal como revela la experta Marisol Guisasola en su blog ‘Adelgazar sabiendo’, un estudio reciente informado en la revista ‘Appetite’ señala que los antioxidantes del chocolate protegen nuestras células frente a la oxidación y el envejecimiento y mejoran el flujo de sangre al cerebro.

¿Quieres mejorar tu memoria? Come chocolate al menos una vez por semana. Un nuevo examen con casi 1.000 personas de entre 23 y 98 años ha comprobado que las que lo hacen dan mejores resultados en evidencias de capacidad cognitiva que las que no llegan a esa cantidad o al punto que toman chocolate. «el 20 por ciento de los granos de cacao son flavonoides, que se añaden a otros variados bioactivos como la cafeína y la teobromina, que ya de por sí mejoran la capacidad de amenaza y el interéscognitivo», explica la investigación.

¿Por qué se prohíbe en algunas dietas?

Es uno de los dulces más deseados, pero ¿es tan perjudicial como señalan algunas dietas? Los expertos aseguran que no. Según estudios recientes, un consumo de 50 gramos por semana o 7 gramos al día de chocolate negro pueden llegar a reducir hasta un 14 por ciento el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares como el ictus, además de contribuir a reducir la presión sanguínea. Sus flavonoides protegen así frente a posibles enfermedades de tipo cardiovascular.

Pero no podemos olvidarnos de su gran poder calórico, 100 gramos de chocolate negro aportan unas 500 Kcal. Muchas veces olvidamos esas kilocalorías con la excusa de que algunas variantes de chocolate tienen un bajo contenido en azúcar o un alto porcentaje de cacao, y es un error. Casi la mitad de la calorías provienen de las grasas o lípidos (de las buenas, si, pero grasas al fin y al cabo).

A la hora de valorar las diferencias entre los distintos chocolates, hay que tener en cuenta estos aspectos:

Chocolate con leche: Se suaviza su sabor y color pero se disminuye su poder antioxidante y puede llegar a ser más calórico por contener azúcares y mantecas.

Con frutos secos: Pueden variar sus propiedades en función del fruto seco (almendras, avellanas, nueces…), pero también son más calóricos.

Chocolate blanco: No son pocas las personas que no lo consideran auténtico chocolate, ya que contiene solo derivados del cacao. Es más calórico que el negro pero también más rico en calcio y proteínas.

Para aquellas personas que no pueden pasar sin consumir chocolate, el nutricionista aconseja una toma diaria (8 gramos = 40 Kcal) de chocolate negro.

Además, si se consume este alimento en la primera mitad del día, al tener el resto de la jornada por delante, tenemos más probabilidades de «quemar» la energía que aporta sin preocuparnos sobre el efecto sobre nuestra figura.

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