Es una de las frutas tropicales más deliciosas y ricas en nutrientes. Aunque procede de la India, en nuestro país ha echado raíces a través de sus numerosas variedades como el petacón, al ataulfo o el manila.

Entre las propiedades del mango cabe destacar que tiene los siguientes nutrientes: Hierro, Calcio, Potasio, Yodo, Zinc, Magnesio, Sodio, vitamina A, Vitamina B1, Vitamina B2, Vitamina B3,Vitamina B5, Vitamina B6, Vitamina B9,Vitamina C,Vitamina E, Vitamina K, y Fósforo. Esantioxidante y anticancerígeno.

El mango contiene anticancerígenos. Un equipo de investigadores ha encontrado recientemente que la fruta del mango es efectiva para prevenir y detener el crecimiento de células cancerosas de las formas más comunes de cáncer del colon y cáncer del seno.

El mango no es solo efectivo para prevenir el cáncer sino a la par destruye las células cancerígenas cuando la enfermedad ha sido diagnosticada. Esto es según un nuevo estudio realizado por científicos de la Cooperativa de Investigación en Alimentos de Texas, que examinó las cinco variedades de mangos más comunes en los EE.UU.: Kent, Francine, Ataulfo, Tommy, Atkins y Haden. Aunque el mango es una fruta antigua muy consumida en muchas partes del mundo, poco se sabe acerca de sus aspectos sobre la salud. La Junta Nacional del Mango encargó una serie de estudios conducidos por varios científicos de los EE.UU. para ayudar a determinar su valor nutricional.

100 gramos de mango aportan 46% de los aportes nutricionales recomendados al día en vitamina C. Esta vitamina es un antioxidante potente que es útil para proteger las células corporales de los desgastes de los radicales libres, lo que atenúa el riesgo de crecimiento cancerígeno.

Otro estudio ha demostrado que el lupeol también presente en el mango es eficaz para exterminar las células cancerígenas pancreáticas, una forma de cáncer particularmente agresiva. El lupeol no solo ha demostrado que podía suprimir el crecimiento del tumor, sino que además debilitaba la invasión de células cancerígenas en la cabeza y en el cuello –incluida la nariz, la cavidad bucal y las glándulas salivares–.

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